En 1988, la Autoridad de Asignación de Números de Internet distribuía los dominios de dos letras para cada país. Para España .es, a México .mx, .uk para Reino Unido. Anguila no lo sabía, pero tuvo suerte de que le otorgaran .ai. Casi 40 años después, el auge de la inteligencia artificial ha beneficiado a esta isla, que tiene el dominio que coincide con las siglas en inglés para esta tecnología. Cada vez más empresas, grandes y pequeñas, quieren hacer sitios especializados con IA y utilizar sus siglas en la web, pero tienen que pagar para hacerlo. La suerte de Anguila se convirtió en fortuna, pues estas inversiones ahora representan un tercio de los ingresos del Gobierno de este pequeño territorio británico ubicado a unos 250 kilómetros de Puerto Rico.

Las playas de mar azul, la arena blanca y los arrecifes de coral son los principales atractivos de esta isla, que depende en gran medida del turismo. Era así hasta que a finales de 2020 llegó la primera pincelada de un nuevo negocio: se produjo la primera venta del dominio más caro de la isla, el portal expert.ai, a cambio de 95.000 euros. Sin embargo, la verdadera suerte empezó el 30 de noviembre de 2022, fecha del lanzamiento de ChatGPT y cuando se dispararon las compras de dominios con esa misma terminación. Solo cinco meses después, las ventas habían aumentado casi cuatro veces, relata a EL PAÍS Vince Cate, quien maneja los registros para el gobierno de Anguila. “Ya representamos aproximadamente un tercio del presupuesto de Gobierno”, agrega.

Cada Gobierno gestiona las tasas y la duración de los dominios, explica Gonzalo de la Cruz, de Especialistas Web. En España, el coste de cada .es va desde uno hasta 10 euros aproximadamente y se renueva cada año. Anguila ha ganado tres millones de dólares tan solo en enero (unos 2.700.000 euros), pero Cate estima que la cifra se duplicará cuando deban renovarse. “Hacemos los dominios por dos años, así que todo nuestro dinero ahora son dominios nuevos”, apunta. “Si mantenemos este nivel de tres millones por mes para nuevos dominios, cuando las renovaciones entren en vigor dentro de un año, saltaremos a seis millones por mes”.

Algunas startups de inteligencia artificial que han adquirido páginas con este dominio son stability.ai y character.ai. Empresas más grandes como Google, Meta y X (antes Twitter) han tenido que dejar dinero en este territorio para crear sitios con inteligencia artificial y también tendrán que hacerlo las compañías que la quieran incorporar a sus sitios web en el futuro. En 2023 se contabilizaron más de 200.000 registros.

Además del turismo, los ingresos en Anguila provienen de la banca offshore y la pesca. En 2020, su PIB se estimaba en más de 275 millones de euros por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, mucho antes de que comenzara el auge de la inteligencia artificial. Para este pequeño territorio con una población de alrededor de 16.000 habitantes, el nivel de ingresos que deja la venta de dominios es muy significativo. Si los registros continúan creciendo, según predice Cate, podrían alcanzar hasta 72 millones para 2025.

Invertir en dominios .ai

Antes de que se pusiera de moda e incluso mucho antes de la llegada de ChatGPT, ya hubo un pionero en adquirir páginas con .ai. Igor Gabrielan es desde pequeño un aficionado a la inteligencia artificial y los robots, pero no fue hasta 2011, cuando se abrió el registro para extranjeros, que empezó a comprar dominios con .ai y ahora es titular de 750 páginas para vender. Sin embargo, el negocio no ha rendido los frutos que esperaba. “A pesar de la gran cantidad de joyas en mi cartera, las grandes empresas no se pusieron en contacto conmigo”, cuenta Gabrielan a EL PAÍS. Su mayor venta le proporcionó 50.000 dólares a cambio de portal.ai.

En el catálogo de Gabrielan solo figura un dominio en castellano: amigo.ai. “No he oído hablar de grandes dominios en español”, afirma. El dominio con las siglas en español de inteligencia artificial .ia, no está asignado a ningún país.

Las extensiones de dominio más populares

El caso de Anguila no es el primero. En 1994, Chris Clark compró el dominio pizza.com por 20 dólares y en 2008 lo vendió por 2.6 millones. En 2000, Tuvalu, un minúsculo país polinesio del Pacífico sur, vendió por 50 millones de dólares otro de los dominios más populares y codiciados, por su correspondencia con canales televisivos: .tv. Una historia particular es la de .amazon, pues los ocho países de la cuenca amazónica exigieron tener el control del dominio. Sin embargo, el ICANN concedió ese codiciado .amazon a la empresa multinacional de ventas por internet del mismo nombre que dirige Jeff Bezos.

Cate compara el caso de .tv con el de su propia isla, aunque destaca los matices. Tuvalu ha trabajado durante mucho tiempo con socios comerciales para las licencias del dominio .tv, mientras que Anguila maneja los registros por sí misma. “Lo estamos haciendo localmente, por lo que el Gobierno recibe casi todo el dinero”. Por su parte, el inversor Gabrielan confía en que la tendencia de crecimiento de la inteligencia artificial continuará, así como la compra del codiciado .ai.

  1. .COM Al principio, la extensión .com estaba pensada para las empresas. Esto cambió en los años noventa. Ahora, cualquiera puede registrar un dominio .com sin estar vinculado geográficamente a una zona específica.
  2. .CN La extensión de China, no resulta extraño considerando su extensión territorial y poblacional y su economía de rápido crecimiento.
  3. .DE Significa Deutschland y es la extensión de dominio de Alemania. Fue la primera extensión de país que superó el millón de registros.
  4. .NET Como significa “red”, se destinó inicialmente a las organizaciones relacionadas con las tecnologías de red. Es una de las primeras extensiones clásicas, introducida en 1985.
  5. .UK Es la extensión del Reino Unido, que se lanzó en 1985 y actualmente es utilizada por empresas, organizaciones benéficas y particulares.
  6. .ORG Significa organización y es una de las extensiones de dominio clásicas y se introdujo en 1985. Estaba pensada para organizaciones no comerciales con usuarios internacionales, ahora es utilizada por organizaciones benéficas, proveedores de asistencia sanitaria y fundaciones culturales, entre otros.

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